– Historia de la Casa –
Esta vieja casona de hacienda se dedicó a las labores propias del campo y a los procesos artesanales de un antiguo molino hidráulico de trigo construido a partir del 7 de diciembre de 1807 por el feligrés del Pueblo de Guasca, Señor Juan Thomás De Acosta Ospina.
Con el permiso otorgado por la Real Corona Española, el molino harinero fue operado por varias generaciones de la familia Acosta hasta 1923, año en que fue desmantelado. El antiguo cortijo, en cambio, soportó el paso de los años alimentado por la vida de decenas de personas que nacieron y murieron como efímeras llamas dentro de los muros centenarios. En 2018, la empresa productora de flores Teo Farms S.A.S., encabezada por Diana Luz Acosta Ardila, descendiente de sexta generación de Juan Thomas, adquirió, restauró y recuperó la antigua casa de campo. Los nuevos propietarios, en honor a sus antepasados, también construyeron un molino de agua similar al de la época colonial.
Descripción de la obra
La obra arquitectónica, de estilo rústico y colonial, ha contribuido a la preservación de inmuebles, objetos y documentos históricos y relatos orales transmitidos por las personas que han vivido en Guasca y sus alrededores. Actualmente, el Molino de Acostas celebra el cultivo campesino y la molienda del trigo que se practica desde hace siglos en Guashuca, nombre que los muiscas le dieron a esta sierra rodeada de cerros desbordados de agua y vegetación.




